Bert Glauner, al responder con un fundamento conceptual a los requerimientos de un proyecto, desarrolla una obra fascinante en la que se yuxtaponen escala, proporción e imágenes en formas que contribuyen a lo que constituye un estilo propio. Al examinar su obra, al espectador primero lo cautiva la ligereza y la bidimensionalidad de su diseño. Al mirarla con detenimiento y más de cerca, descubre cómo su diseño y su elección de color están intimamente ligados a la dimensionalidad de ese espacio en particular... asunto complejo en verdad.